Mujeres e integración laboral: Hacia la igualdad en los salarios, pero no en los puestos de mando

Por: Elena González Antequera

Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que 50 millones de mujeres se han incorporado al mercado de trabajo de América Latina y el Caribe en los últimos 20 años. Según la directora regional de la OIT para esta zona, Elizabeth Tinoco, “los avances son importantes, pero aún queda un largo camino por recorrer”.

¿Cómo ha sido este aterrizaje al mundo laboral en el terreno periodístico en países como España, por un lado, y México, por otro? De acuerdo con los testimonios recogidos en este reportaje de periodistas de ambos lugares, se está alcanzando la igualdad salarial, pero los hombres siguen copando los puestos directivos a pesar de la buena formación y trayectoria de muchas mujeres.

El gran medidor de la integración del sector femenino como fuerza de trabajo es el salario. Si bien las periodistas encuestadas apuntan a que actualmente suele existir equiparación en la paga, sí que reconocen que continúa habiendo algunos casos de menores ingresos por la misma función desempeñada.

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España

En lo que se refiere a España, en cualquier caso hay que tener en cuenta que las mujeres ganan un 37,4% menos que los hombres, una diferencia que se acentúa en el sector privado, en el que la diferencia alcanza el 50%, según datos de 2005 de la Asociación de la Prensa de Madrid. “En algunos trabajos que he tenido, mi salario era más bajo que el de mis compañeros. De hecho, pese a ser la única licenciada en la redacción, tenía un contrato inferior que mis compañeros hombres. Era auxiliar de redacción y cobraba unas 20.000 pesetas menos (aproximadamente 2.000 pesos mexicanos)”, indica Matilde Hípola, una periodista madrileña que desde hace muchos años trabaja en una emisora pública de radio en Algeciras (España), en relación a un antiguo empleo en un periódico.

En el otro lado, Araceli Muñoz, una joven reportera de un diario local de la misma ciudad española, expone que en su empresa “se rigen las relaciones laborales con sus trabajadores con el mismo convenio colectivo, y las diferencias de sueldos van por categorías. Además, la igualdad se incluyó en un artículo del último convenio que se aprobó”.

Por su parte, Carmen González, perteneciente a la plantilla de otro periódico local con sede en Algeciras, coincide en apuntar a la paridad en las remuneraciones: “nunca he cobrado un sueldo inferior al de mis compañeros hombres. Sin embargo, el problema en cuanto a salarios en el mundo de la prensa, radio y televisión es más bien global y considero que éstos son discriminatorios en general respecto a otro tipo de profesiones, especialmente si se trata de medios de comunicación privados”. No obstante, matiza que cree que hay medios, especialmente los privados, en los que sí puede existir dicha discriminación por sexo.

Pocas directivas

La promoción a puestos directivos es otro caballo de batalla hacia la integración total de la mujer en la estructuras de mando de las empresas. En España, según el estudio internacional Women in Business 2015 de Grant Thornton, el 31% de las empresas no tiene ninguna mujer en su directiva, y, al cierre de 2014, sólo el 17% de los miembros de los consejos de administración de las empresas del Ibex 35 son consejeras, según el observatorio Add Talentia. En este aspecto, Carmen argumenta que ve una “clara discriminación” de la mujer respecto al hombre. “En todos los trabajos en los que he estado, siempre han sido los hombres los que han copado los puestos de mayor responsabilidad y eso demuestra que las mujeres disponen de menos oportunidades o facilidades de promoción en la profesión. Ello incide en que, en ese aspecto, las mujeres tengan sueldos inferiores”, añade.

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, ha señalado la paradoja en diferentes foros sobre la igualdad y los medios de comunicación de que, pese a que en España más del 60% de los estudiantes en las facultades de Comunicación son mujeres, apenas el 20% de éstas accede a puestos directivos de las empresas periodísticas.

Sobre este espinoso tema, Araceli hace hincapié en las condiciones económicas de la empresa. “Depende de que vayas funcionando bien y la empresa se encuentre en un buen momento y decida contratarte, no de ser mujer u hombre. También es verdad que no he conocido a jefas de sección en el periódico”, comenta. Matilde muestra una visión más pesimista. “En mi caso, la promoción en la empresa o el ascenso se me ha negado de forma sistemática desde que entré hace ya más de 20 años. Nunca se me ha propuesto cargo de responsabilidad alguno pese a mi formación y mi buena trayectoria laboral. Sin embargo, hombres con menos cualificación y con peor trayectoria han sido ascendidos”, critica la veterana periodista.

Matilde echa de menos aquí más apoyos entre compañeras, además de entre los propios compañeros: “No creo que se haya mejorado la situación en los últimos años. Es más, debido a la crisis, la mujer ha sido relegada de nuevo a los peores puestos laborales dentro de la empresa. Las perspectivas no son buenas y la unión de las mujeres no existe, es más, en muchos casos son las primeras en cuestionar la profesionalidad de sus propias compañeras. Observo en muchas mujeres, un pasotismo que no comparto y en cierta manera machismo en sus comportamientos”.

Carmen saca a relucir otros factores que, a su juicio, frenan la paridad en las cadenas de mando. “En las ruedas de prensa, no es raro ver más mujeres que hombres, pero, aún así, las decisiones las siguen tomando los hombres, aún mayoritarios en los consejos de dirección. A nivel general, en momentos de crisis y frente a recortes sociales, como los que estamos sufriendo, la mujer siempre sufre la peor parte. El paro está muy generalizado, pero muchas mujeres han tenido que volver a las casas para hacer frente a los cuidados de los niños o personas mayores, ya que son ellas las que siempre soportan ese peso, salvo excepciones”, expone. “Si estuviera en el momento de formar una familia, sería muy muy difícil compatibilizar el trabajo y la vida fuera de él”, reconoce Araceli, que lamenta además que “en el periodismo en general creo que nunca ha habido unión para defendernos, tampoco entre las mujeres. Te hablo en cuanto a la posibilidad de racionalizar horarios”.

Acerca de esta coordinación para inducir a mejoras, Carmen señala algunos pasos adelante, pero aún insuficientes. Expone que a lo largo de los años, se han creado muchos foros de debate y oficializado encuentros de mujeres periodistas. Incluso se han constituido asociaciones de mujeres periodistas. “Esta es una profesión tan liberal en la que, por lo general, muchos profesionales van ‘a su aire’ y en la que se da mucho lo de ‘sálvese quien pueda’”, sostiene, alegando igualmente que “volviendo al tema de la mujer, el apoyo va a depender de los intereses de cada uno. En las redacciones yo he visto a veces apoyos tanto de hombres como de mujeres y en otras ocasiones ninguno, tanto de hombres como de mujeres”.

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México

Las circunstancias descritas son muy parecidas al cruzar el charco. En Colima (México), el Espacio Feminista Ollín denuncia que, entre los asuntos pendientes está la falta de reconocimiento del derecho humano de las mujeres a comunicar y la importancia de éste para impulsar y hacer posible el ejercicio de los demás derechos. Asimismo, señala que hay una ausencia en la capacitación para las mujeres periodistas, ausencia e implementación de manuales y códigos sobre los contenidos mediáticos para erradicar el sexismo y la misoginia.

En esta misma línea, la ahora profesora universitaria Elia Serratos reconoce que en un anterior empleo como periodista institucional, sufrió discriminación salarial con respecto a un compañero de trabajo. A pesar de tener la misma antigüedad en la empresa, el mismo horario y las mismas funciones, ella ganaba una tercera parte menos.

Brecha salarial

Esto también se afirma en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en la que se señala que, a pesar de que el promedio de escolaridad de las mujeres colimenses es mayor al de los hombres, son ellos quienes ganan más. La brecha de desigualdad es a veces de hasta un 70-30 en cuanto a salarios, lo que sin duda las coloca en desigualdad tanto para aligerar su carga de trabajo reproductivo como para sacar adelante a las personas que dependen de ellas. Por otro lado, Marlene Machuca y Alejandra Regla Maldonado, las otras dos periodistas entrevistadas cuentan que en sus casos personales, no se han visto afectadas por diferencias en sus nóminas con respecto a sus compañeros varones.

En cuanto al acceso de la mujer a los puestos directivos en los medios de comunicación, la periodista colimense Marlene Machuca afirma que éstos son ocupados en su mayoría por hombres. Elia añade que generalmente, al menos en Colima, hay puestos muy masculinizados a los que las mujeres todavía no han podido llegar. Prueba de ello es que entre los medios impresos ninguno cuenta con una directora. No obstante, aclara que en lo personal, no ha tenido problemas y no considera que existan dificultades para ascender, ya que cree que sí se respeta la trayectoria y la capacidad, aunque “nunca falta el misógino que te taponea”.

Al ser preguntadas si existe unión entre las propias mujeres para defender la igualdad de género, tanto Elia como Marlene y también la joven periodista Alejandra coinciden en que no hay una gran organización entre las mujeres que trabajan en los medios de comunicación, pero que se están dando pequeños pasos en esa dirección.

Colectivos feministas

En Colima, por ejemplo, aunque sí hay varias asociaciones de mujeres, como la anteriormente citada Ollín Espacio Feminista, o la Red Feminista de Colima y el colectivo Rosas Rojas, solamente existe una asociación que defiende la igualdad realizando periodismo con enfoque de género. Se trata de MUPAC, Mujeres y Periodismo AC, entre cuyos objetivos destacan los siguientes, tal y como publican en su página web: hacer visible la problemática de las mujeres en el Estado de Colima; realizar investigaciones periodísticas de las mujeres y de género; organizar y promover cursos de capacitación, seminarios, conferencias e investigaciones sobre la situación de las mujeres en el Estado de Colima y la República Mexicana; y el apoyo y la difusión de los derechos humanos.

También en este sentido, el Consejo de Género de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) insiste en la necesidad de animar a las profesionales de la información a implicarse más en las asociaciones del sector para defender sus derechos. Las preguntas que se plantean son las siguientes: ¿Hasta cuándo la igualdad existirá sólo sobre el papel? ¿Hasta cuándo los derechos y oportunidades seguirán dependiendo de haber nacido hombres o mujeres? Ojalá podamos responder a esas cuestiones en un futuro no muy lejano.

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