Estados Unidos y la violencia: el poder del miedo como arma de comunicación

Por: Elena González Antequera

Cartel en español del documental

El documental La masacre de Columbine, del estadounidense Michael Moore, evoca el trágico suceso ocurrido en el instituto Columbine en la ciudad de Littleton (Colorado) el 22 de abril de 1999, en el que los disparos de dos alumnos, Eric Harris y Dylan Klebold, causaron 13 muertos (12 estudiantes y un profesor). Estos hechos sirven de hilo argumental para analizar la violencia y el uso de las armas en Estados Unidos. El autor denuncia así la presión a la que se somete la sociedad norteamericana a través de una enraizada “política del miedo” que se expande por medio de los medios de comunicación más potentes, como la televisión, para beneficiar a ciertos sectores políticos y económicos, como la industria armamentística.

Moore no se queda meramente en un recuerdo de los hechos, sino que trata de ahondar en las causas y circunstancias que llevan a que Estados Unidos sea uno de los países en los que se producen más muertes por armas. Por eso, compara el caso de los Estados Unidos con otros estados del mundo con un pasado violento, como Alemania, o Reino Unido. Trata de compararlo incluso con naciones vecinas, como Canadá. Además del suceso de Columbine, recuerda otros como el de un niño negro de seis años que un año después mata con una pistola a una niña blanca en la escuela primaria  Buell en Mount Morris (Michigan). Lejos de ofrecer los detalles ya conocidos, el documentalista entra en las condiciones sociales de la familia del niño. En este sentido, critica a los medios televisivos que se desplazaron a aquel lugar el no haberse acercado al barrio donde vivía la familia del menor.

Técnicas y fuentes

El trabajo de investigación lo lleva Moore en primera persona. Él mismo aparece al principio de esta pieza audiovisual visitando el banco North Country en Michigan para comprobar por sí mismo la veracidad de un anuncio publicado en un diario local que ofertaba un arma gratuita a sus nuevos clientes. Y así es efectivamente, porque Michael Moore sale de la sucursal con un arma.

Aunque el asunto es serio, hay momentos para el humor, ya que incluso se llega a intercalar un monólogo del actor Chris Rock en el que éste sostiene que habría que subir el precio de las balas para bajar la violencia. También hay un momento relajado cuando visita Canadá. Varios canadienses reconocieron delante de cámara que no cerraban la puerta de noche. Moore lo comprueba, y, aún de día, entra sin llamar en algunos hogares.

En todos los casos es recibido sin violencia. “Gracias por no haberme disparado”, llega a decir el director a uno de los dueños de estas casas. Aunque pueda parecer irrelevante a priori este “experimento”, en el documental se destaca que existe un gran número de armas en Canadá, pero que, aún así, no se dan tantos homicidios como en Estados Unidos.

Igualmente se subraya que existe convivencia entre varias razas, sin que ello redunde en un aumento de la violencia. También se concluye que a los norteamericanos de raza negra se les suele considerar como “sospechosos habituales” de pequeños delitos. El propio Moore critica que no se realizan espectaculares programas televisivos sobre ladrones de guante blanco que se llevan grandes cantidades de dinero. En cambio, sí hay emisiones como Cops, en las que se relaciona a los ciudadanos negros con la delincuencia.

La investigación llevada a cabo por Moore es rica en entrevistas a representantes institucionales o de cuerpos de seguridad, familiares de víctimas relacionadas con el uso de armas, profesionales, especialistas y personas que sufrieron el tiroteo del instituto Columbine. También a personalidades como Marilyn Manson, cantante que escuchaban los autores del tiroteo del Columbine. “No les diría una sola palabra, escucharía lo que ellos tienen que decir, y eso es lo que nadie hizo”, respondió el músico a la pregunta de Moore sobre qué le diría a los chicos de Columbine.

Esta búsqueda de testimoniales se complementa con un nutrido uso de imágenes de archivo que evocan tanto los conflictos con armas en territorio estadounidense como la postura bélica de Estados Unidos ante gobiernos de otras naciones que difieren de su ideología o intereses. Igualmente, Moore logra acceder a grabaciones telefónicas y de vídeo del día de la masacre de Columbine.

El documental concluye con dos puntos fuertes. La visita por parte de Moore y dos supervivientes que fueron tiroteados en el Columbine a la sede de una empresa armamentística cuyas balas fueron usadas en la masacre. Finalmente, se consigue que dicha compañía deje de vender municiones.

Tras este logro, Moore consigue una entrevista con el entonces director de la Asociación Nacional del Rifle, el actor Charlton Heston. Un colectivo que fue criticado por organizar un evento en defensa del uso de las armas en la misma localidad de la masacre de Columbine, pocos días después del suceso, a pesar de las críticas y las peticiones de que no se llevase a cabo esta actividad. Heston abandona la conversación con Moore tras preguntarle éste por qué se hizo lo mismo días después en la localidad donde un niño abatió a otra niña de apenas 6 años con una pistola.

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En conclusión, se trata de una obra que hace pensar y que ahonda en las visiones contrapuestas acerca del uso de las armas. Moore se posiciona claramente a favor de la limitación y denuncia la presión mediática a favor de la cultura del miedo. En ocasiones se le critica a Moore por ofrecer una visión tendenciosa. En esta ocasión, los partidarios del uso de las armas tienen presencia, pero quizá no tanta como la que se le da a las propias víctimas. No obstante, hace un trabajo de investigación que denuncia valientemente la política norteamericana acerca de las armas, ya sea a nivel nacional, como a nivel internacional. Además, consigue que una potente empresa dé un paso atrás y decida no seguir vendiendo balas como respuesta a la presión de dos supervivientes de la masacre de Columbine (y los periodistas convocados por Moore para una segunda visita a la sede de dicha sociedad). Todo ello con una amplia riqueza de fuentes testimoniales, personales y documentales y distintas técnicas de investigación, entre las que destaca el género de la entrevista.

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